domingo, 25 de marzo de 2007

The number 23

Es un thriller psicológico sobre un hombre que, siguiendo una corriente numerológica de cierta popularidad, se obsesiona hasta casi perder la razón con la idea de que el número 23 está conectado con todos los eventos del universo. Conectado de mala manera, claro: 2 dividido tres es 0,666 que, ya sabemos, es el número del diablo. Da igual que no salga ningún número maldito si se toma por el camino de la suma, la resta o la multiplicación.

Yo la única vinculación que veo entre el 23 y una conspiración universal es que ese es el número del dorsal de Beckham en el Madrid. Fuera de ese dato, lo verdaderamente diabólico es que a alguien se le ocurra hacer una película sobre semejante estupidez.

sábado, 10 de marzo de 2007

Un puente hacia Photoshop




La desastrosa adaptación hecha para España del póster de Puente hacia Terabithia no hace honor al film, una de las adaptaciones de literatura infantil a la pantalla grande más interesantes en mucho tiempo.

El mismo afiche original ya pinta raro por mostrar una escena inexistente en el film (por lo menos en la versión exhibida en cines españoles): los dos niños protagonistas, de noche, ella sosteniendo un farol. Pero por lo menos tiene un innegable equilibrio de luz y color. (La iluminación de la película es de Michael Chapman, el genial fotógrafo de Taxi Driver y Raging Bull.) Otro acierto es que no se incluyen elementos fantásticos

Lo insólito es que en España se ha hecho un collage absurdo, que no solo rompe el equilibrio de la iluminación y la perspectiva, sino que lo hace con el único objetivo de remarcar los elementos fantásticos de la historia, como si no hubiera chances de éxito para un film infantil en el siglo XXI si no sigue perrunamente la estela de Crónicas de Narnia.

sábado, 3 de marzo de 2007

Raros peinados viejos

El único obstáculo serio para que Los infiltrados ganara el Oscar a la mejor película de 2006 era el peinado de Mark Wahlberg. Considerando que lo habían nominado de todos a mejor actor de reparto (aunque yo hubiera preferido verlo en la categoría de mejores efectos visuales), no cabían dudas de que Scorsese iba a ganar.